lunes, 18 de enero de 2016

GLORIA FUERTES a propósito de Gloria Fuertes


Gloria nació en Lavapiés, en la época, un modesto barrio del Madrid antiguo. Su madre era costurera y sirvienta; su padre, bedel. Asistió al Instituto de Educación Profesional de la Mujer, pero sus aficiones eran muy diferentes a las propias de las mujeres de su época. Su interés por las letras comenzó a la temprana edad de cinco años, cuando ya escribía y dibujaba sus propios cuentos. Empezó a escribir versos a los catorce años, a los quince los leía en Radio España de Madrid y a los diecisiete dio forma a su primer libro de poemas, Isla ignorada, que sería publicado en 1950. Al fallecer su madre en 1934, Gloria comienza a trabajar con diecisiete años en Talleres Metalúrgicos. Al año siguiente, 1935, empieza a publicar sus primeros versos y da sus primeros recitales de poesía en Radio Madrid.

Falleció el 27 de noviembre de 1998, víctima de un cáncer de pulmón, en Madrid. Fue enterrada en el Cementerio Sur de Madrid.1 En 2001 sus restos mortales fueron traslados al Cementerio de La Paz de Alcobendas (Madrid).


Más apreciada y estudiada en el extranjero que en España, la mayoría de los trabajos críticos sobre Gloria Fuertes proceden del hispanismo norteamericano (Andrew Peter Debicki, Mandlove, Sherno, Persin, Capuccio, Browne…),3 y es escasa la crítica literaria española sobre esta poetisa. Camilo José Cela reconoció en su día la injusticia cometida con Gloria Fuertes, a la que denominó «la angélica y alta voz poética a la que los hombres y las circunstancias putearon inmisericordemente».

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