Gloria
nació en Lavapiés, en la época, un modesto barrio del Madrid
antiguo. Su madre era costurera y sirvienta; su padre, bedel.
Asistió al Instituto de Educación Profesional de la Mujer, pero sus
aficiones eran muy diferentes a las propias de las mujeres de su
época. Su interés por las letras comenzó a la temprana edad de
cinco años, cuando ya escribía y dibujaba sus propios cuentos.
Empezó a escribir versos a los catorce años, a los quince los leía
en Radio España de Madrid y a los diecisiete dio forma a su primer
libro de poemas, Isla ignorada, que sería publicado en 1950. Al
fallecer su madre en 1934, Gloria comienza a trabajar con diecisiete
años en Talleres Metalúrgicos. Al año siguiente, 1935, empieza a
publicar sus primeros versos y da sus primeros recitales de poesía
en Radio Madrid.
Falleció
el 27 de noviembre de 1998, víctima de un cáncer de pulmón, en
Madrid. Fue enterrada en el Cementerio Sur de Madrid.1 En 2001 sus
restos mortales fueron traslados al Cementerio de La Paz de
Alcobendas (Madrid).
Más
apreciada y estudiada en el extranjero que en España, la mayoría de
los trabajos críticos sobre Gloria Fuertes proceden del hispanismo
norteamericano (Andrew Peter Debicki, Mandlove, Sherno, Persin,
Capuccio, Browne…),3 y es escasa la crítica literaria española
sobre esta poetisa. Camilo José Cela reconoció en su día la
injusticia cometida con Gloria Fuertes, a la que denominó «la
angélica y alta voz poética a la que los hombres y las
circunstancias putearon inmisericordemente».

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